En nuestro anterior artículo hablamos del trabajo de ODA, Observatorio para la Diversidad en medios audiovisuales, desde que nace en 2019 y el primero de sus informes se publicó en 2020. En este nuevo artículo hablaremos del proceso de creación de los informes y el trabajo de los voluntarios. Si, te interesa, ODA ya ha comenzado su campaña en la búsqueda de personas voluntarias para el análisis de obras (series y largometrajes) estrenados durante el 2025. Tienes hasta el 31 de enero de 2026 para apuntarte.
Como ya comenté, en 2024 fui voluntaria y la verdad es que fue una experiencia sumamente enriquecedora porque mi labor no terminaba en el visionado individual; el verdadero valor reside en las charlas y debates posteriores donde mi mirada profesional se sumó a la de otras personas, enriqueciéndonos mutuamente con puntos de vista muy diversos. Creo que su trabajo para ampliar la representatividad está vivo y es muy necesario porque el patriarcado sigue presente y latente y quedan por romper muchos prejuicios y erradicar muchas manifestaciones violentas. El trabajo de ODA y sus informes son un espejo de nuestra realidad social e interpelan directamente a los agentes del sector.

Mi decisión de colaborar nace de una responsabilidad ética. Tras más de una década como productora, he aprendido que nuestro rol es un pilar fundamental, pero no todo vale. El audiovisual moviliza masas y, por mi experiencia como directora de un festival educativo, sé que el público joven es el que más debemos cuidar frente a la manipulación de la imagen. Es fundamental asegurar la incorporación de nuevas miradas y una mayor diversidad que sirva de referente en un mundo cada vez más globalizado.
Hoy vivimos un «boom» en la producción de contenidos gracias a las plataformas y al éxito global de nuestras series, pero esto es un arma de doble filo. Mientras la producción nacional de largometrajes lucha contra el estigma del propio espectador español y las salas intentan recuperar el pulso tras el COVID, la realidad de lo que consumimos es muy específica y comienzan a surgir voces críticas ante la realidad actual del sector sobre lo qué se produce y cómo y qué interesa al espectador.
Como espectadora, hay contenidos que me quedan fuera, ya que por edad ya no soy público objetivo: hablo de las producciones familiares o juveniles. Sin embargo, me obligo a verlos con una mirada más crítica porque, desgraciadamente, muchos de estos contenidos caen en estereotipos y en la presencia de cuerpos normativos. Además, hay que tener presente el papel que juega la calificación por edades que en España es obligatorio y es una tarea del ICAA cuando una película se va a estrenar en salas y en el caso de tv o plataformas sigue las pautas de la Ley General de Comunicación Audiovisual.A pesar de todo, no es un sistema infalible y el público no siempre es consciente de la relevancia de estas recomendaciones.


A menudo vemos errores en estas calificaciones que permiten que contenidos con sesgos o valores cuestionables lleguen a los más jóvenes bajo etiquetas de «para todos los públicos». Mi análisis entonces se convierte en un ejercicio de resistencia profesional: analizo aquello que normalmente ignoraría para señalar dónde fallan esos filtros y asegurar que el audiovisual que llega a las nuevas generaciones sea tan plural como el mundo en el que viven.
Este trabajo de hormiga es un trabajo titánico que hacen los voluntarios de ODA junto con los responsables de la investigación y así queda reflejado y detallado en los datos que muestran sus informes. Hablamos con Elena Crimental, la directora de comunicación de la entidad.
En España en 2024 según datos del ICAA fueron calificados más de 400 largometrajes ¿Cómo es el proceso de la selección de voluntarios y la organización del trabajo y el acceso a las obras para su análisis, contáis con el apoyo de las plataformas, productoras, y distribuidoras para sobre todo en el caso de las películas más pequeñas?
Todo el proceso de selección de largometrajes lo hacemos por nuestra cuenta, y la verdad es que no resulta sencillo. Para el listado de largometrajes partimos de los registros del ICAA, y de ese listado anual de aquellas ficciones estrenadas y producidas en el Estado español, recogemos todas aquellas que han sido vistas por al menos 30.000 espectadores. En el caso de las películas estrenadas en plataformas, entran todas. Mientras, para las series, hacemos un repaso concienzudo de todo lo que se ha estrenado. Plataformas como IMDb o FilmAffinity nos ayudan a revisar, y también acudimos mucho a medios especializados para confirmar que no se nos escapa nada.
En cuanto al voluntariado, como nuestro objetivo es tener la mayor amplitud de miradas a inicios de año abrimos una convocatoria pública que movemos tanto por nuestras redes como a través de entidades, asociaciones o personas afines. A partir de ahí realizamos entrevistas grupales con las personas interesadas, para tener una primera toma de contacto y resolver sus dudas. Después tenemos varios talleres de formación, uno impartido por nosotres y otros dos por profesionales del audiovisual, y luego tenemos un mes para que hagan el visionado de las obras que les han tocado para terminar organizando varias mesas conversatorias, en las que debatimos lo visto. De esa manera llegamos a consensos, pues nuestra investigación se sustenta en el conocimiento colectivo. Esa es la razón por la cual todas las actividades que entran dentro del voluntariado (visionado, talleres, mesas, etc.) las realizamos nosotres también fuera del horario, como parte de ese voluntariado.
¿Qué respuesta por parte del sector han tenido los informes publicados?
Por norma general despiertan mucho interés, porque tener datos concretos y fiables permiten comprender hasta qué punto la diversidad no se aborda con naturalidad en las narrativas, y qué prejuicios promueven los medios. Sobre todo porque muchas veces hay estereotipos en ficción de los que no somos tan conscientes. Siempre hay personas o empresas que se acercan con más recelo a nuestras investigaciones, porque sienten que su estatus está siendo amenazado, pero de normal hay un interés genuino en lo que hacemos, algo que vemos de forma muy clara en los talleres que impartimos: las personas asistentes preguntan, y de verdad quieren descubrir cómo no caer en clichés negativos.
El audiovisual es un reflejo de la realidad social, ¿por qué pensáis que cuesta tanto crear producciones con diversidad?
Hay varios motivos para ello, aunque el principal es que quienes ostentan el poder en el sector audiovisual suelen ser hombres blancos cishetero con una situación económica privilegiada. Sabemos que cuando hay más diversidad en los equipos y, en especial, cuando la diversidad está en quienes tienen puestos de responsabilidad, la mirada hegemónica se rompe y se empiezan a mostrar otras realidades. Por ejemplo, la llegada de más mujeres directoras al cine ha permitido que se creen películas con temas que hasta ahora apenas se habían explorado, o desde luego que no se habían hecho desde esa perspectiva.


Desde 2023 también realizáis un informe que analiza la representación de diversidad corporal, ¿Cómo es en general el tratamiento del cuerpo en la producción nacional?
Honestamente, bastante preocupante. Existe mucha gordofobia en los medios, notable tanto en la ausencia de diversidad corporal en pantalla como en el trato que se da a las personas gordas en el cine y en las series. Con frecuencia estos personajes son objeto de burlas, y toda su personalidad gira alrededor de su corporalidad. Un dato que nos parece especialmente alarmante, y que ejemplifica lo que venimos comentando, es cómo hay pocos personajes menores de edad con cuerpos diversos, y la gran mayoría de ellos recibe comentarios discriminatorios por este hecho, pero no como crítica, sino fomentando imaginarios gordófobos.

Poco a poco los medios de comunicación y las instituciones se van haciendo eco de vuestro trabajo, ¿cuáles son los objetivos marcados a medio y largo plazo?
Tenemos varios objetivos en mente, en los que hemos estado trabajando en el último año. Por ejemplo, hemos impulsado mucho el trabajo directo con creadores a través de acuerdos con empresas e instituciones, ya que las asesorías durante el proceso creativo previenen caer en representaciones estereotipadas. Del mismo modo, hemos puesto mucho el foco en estrechar lazos con el ámbito académico, ya que queremos que nuestros datos puedan ser empleados por investigadores, y que tengan vida más allá de la publicación anual de los informes. Son dos ramas en las que queremos continuar trabajando a medio plazo, al igual que el generar una comunidad a través de actividades concretas para socies, desde las que compartir inquietudes en un espacio seguro. A largo plazo, nos encantaría por fin alcanzar la estabilidad económica suficiente como para que la subsistencia del Observatorio no sea un agobio continuo, y podamos ampliar el equipo y, en general, trabajar con menos estrés.

ODA tiene su marco de actuación en Madrid, habéis observado dentro del marco de actuación diferencias entre las producciones que se producen en otras CC.AA, han surgido colaboración o acciones con otras entidades vinculadas al sector como las Academias de Cine de Catalunya, Andalucía, Comunidad Valenciana…
En realidad el ámbito de actuación de ODA es nacional, aunque físicamente sí que estamos en Madrid. Pero, en la medida de lo posible, intentamos realizar colaboraciones a nivel nacional. Hemos impartido talleres y realizado charlas en laboratorios, festivales y eventos de todo el Estado español, y tenemos vínculos con asociaciones afincadas en otras comunidades autónomas, como Dones Visuals. También estamos tratando de generar sinergias internacionales. Más allá de GLAAD en Estados Unidos, tenemos contacto con festivales latinoamericanos y un acuerdo de colaboración con los Premios Produ, así como con escuelas, investigadores y asociaciones europeas, pues al final todes compartimos objetivos comunes, y es mediante la colaboración que podremos alcanzarlos.
Respecto a las producciones en sí, en el último año precisamente hemos incorporado al grueso de nuestra investigación las ficciones de cadenas autonómicas. Este primer vistazo ha ofrecido resultados interesantes (como, por ejemplo, que se intenta incorporar la diversidad en las producciones), pero será la investigación sostenida en el tiempo la que nos permita establecer si de verdad hay diferencias significativas con lo que ocurre en las cadenas generalistas.
¿Cómo es el trabajo o colaboración con las entidades que os apoyan a nivel público y privado?
¡Depende de cada entidad! Siempre intentamos generar unas sinergias, y que los organismos que nos apoyan puedan beneficiarse de nuestro conocimiento y experiencia en materia de diversidad, ya sea a través de talleres, asesorías o actividades conjuntas. El objetivo no deja de ser que, entre todes, consigamos impulsar una representación más justa en medios, lo que a su vez repercutiría en la sociedad.
¿Habéis pensado realizar un catálogo de obras para potenciar su visibilidad con acciones a nivel educativo o cultural?
Tenemos algo parecido gracias a Filmin, pues elaboramos en base a las producciones de su catálogo un Canal ODA en el que recogemos algunas ficciones interesantes y que cuentan con una buena representación de la diversidad. Luego también hemos organizado proyecciones internas para empresas o entidades, en las cuales las ficciones servían como punto de partida para sensibilizar sobre cuestiones sociales, pues el audiovisual es una herramienta muy poderosa para abordar estas temáticas.

En el trabajo que realizáis no está presente el cortometraje, un formato que puede servir como herramienta didáctica o pedagógica para abordar los temas que interesan a la entidad, ¿cuál es la razón?
La falta de recursos. Nos encantaría poder tener más presente el cortometraje, tanto en los análisis como en los Premios ODA, pero ahora mismo no nos es viable. Sí que intentamos tenerlo en cuenta por otras vías, pues por ejemplo en las proyecciones que mencionaba antes o en otros eventos similares sí que hemos empleado cortos.
¿Desde qué nació ODA y entre todas las producciones analizadas hay alguna obra que se puede considerar un referente de la diversidad y en el lado contrario?
Por suerte, sí. Somos conscientes de que los datos pueden resultar deprimentes, porque queda todavía mucho margen de mejora y año tras año se estrenan ficciones que perpetúan muchos estereotipos, pero eso no quita que no haya producciones muy interesantes en las que la diversidad se trata con mucho respeto, cariño y veracidad. Por eso celebramos los Premios ODA, para reconocer y premiar a algunos de estos trabajos, que son verdaderos referentes.

El trabajo de ODA nos recuerda que la diversidad no es una moda ni un requisito estético, sino un derecho de la audiencia y un deber de quienes habitamos la industria. Como hemos visto a través de la experiencia de Elena Crimental, el análisis riguroso es la única vía para identificar dónde fallan nuestros filtros y cómo los estereotipos siguen moldeando la percepción de las nuevas generaciones.
Participar en este proceso como voluntaria no es una acción aislada, sino una forma de ejercer la RSC profesional desde el conocimiento técnico. Es una invitación a que todos los agentes del sector —instituciones, plataformas, productoras y creadores— miremos más allá de las cifras de taquilla y nos preguntemos qué estamos aportando al imaginario colectivo.
Lograr una representación justa y real es un trabajo de fondo. Si algo queda claro tras estos informes es que la mirada colectiva es mucho más potente que la individual. Solo a través de la formación y el análisis crítico conseguiremos que el audiovisual español sea, por fin, un reflejo fiel y plural de la sociedad a la que se dirige.





