Leo & Lou: La planificación de la preproducción

Regresamos con un nuevo artículo para conocer los procesos de la producción de un largometraje, en concreto de la ópera prima de Carlos Solano, Leo & Lou una película familiar y valores como explicamos en nuestro anterior artículo. Hemos hablado con Míriam Rodríguez, productora en Zeta Studios y pilar fundamental para que esta historia se hiciera película. Con este artículo nos centraremos en conocer puntos claves para que la película fuera viable. Comenzamos.

¿Cómo nace el proyecto de Leo y Lou?
El proyecto de Leo & Lou nace de una relación creativa y profesional muy sólida. He sido la productora de Carlos Solano desde que nos conocimos estudiando en la universidad y, desde entonces, supe reconocer en él un talento excepcional como director: un auténtico diamante en bruto, con una sensibilidad y una mirada cinematográfica únicas. Carlos tiene una capacidad extraordinaria para construir emociones desde lo cotidiano, encontrar humanidad en los pequeños detalles y narrar historias con una honestidad que conecta profundamente con el público. Su cine tiene alma, y eso es algo que para mí tiene un valor incalculable. Comenzamos trabajando juntos en el formato del cortometraje y, en 2018, fuimos nominados a los Premios Goya con Extraños en la carretera. Poco después, Carlos Solano y Carlos Camba Tomé me presentaron el guion de Leo & Lou. En ese momento, Zeta Studios tenía una estructura distinta a la actual, por lo que no fue hasta 2021 cuando decidimos opcionar el proyecto como largometraje e iniciar el proceso de desarrollo y búsqueda de financiación. Siempre confié en el potencial de esta historia, que aborda valores universales como la empatía, las segundas oportunidades y el sentido de pertenencia, todo ello desde el prisma de una feel-good movie cercana y accesible para todos los públicos. Leo & Lou encarna a la perfección el espíritu de cine familiar que siempre ha definido a Zeta y al mismo tiempo, se alinea con nuestra apuesta por óperas primas con vocación de llegar al gran público.

La película cuenta con numerosas fuentes de financiación, ¿cómo fue el proceso de lograr el presupuesto final de la obra hasta alcanzar el presupuesto necesario para rodar?
El proceso para lograr el presupuesto final de la película fue largo y muy escalonado. Nos llevó alrededor de seis años conseguir que todas las piezas encajaran y que la financiación necesaria estuviera completamente cerrada. En una primera fase, el proyecto contó con ayudas al desarrollo, concretamente de MEDIA Slate, la Comunidad de Madrid y la Xunta de Galicia, que fueron fundamentales para impulsar el proyecto y darle solidez desde sus primeras etapas. La entrada de RTVE en el proyecto supuso un punto de inflexión clave. A partir de ese momento, el resto de las ayudas y apoyos financieros resultaron más fáciles de articular, ya que la participación de una televisión pública aportó confianza, visibilidad y estabilidad al proyecto.


La película es una coproducción entre España, Reino Unido y Rumania ¿Cómo fue la incorporación y participación de las distintas productoras en el proyecto?
En España no logramos reunir por completo el presupuesto necesario para hacer la película tal y como queríamos, por lo que la incorporación de socios en el extranjero fue decisiva. Tuvimos la enorme suerte de que Miranda Ballesteros, nuestra coproductora en Reino Unido, se enamorara de la historia tanto como nosotros. Carlos y yo la conocimos en 2014, cuando coincidimos con nuestros primeros cortometrajes en el Festival de Cine de Cambridge, y desde entonces mantenemos una relación de amistad a distancia muy bonita.
Tras varios años produciendo películas para otras compañías, Miranda fundó Lunática, y Leo & Lou se convirtió en su primer proyecto bajo su sello propio. Gracias a su tesón y esfuerzo, logró el apoyo financiero en Reino Unido por parte de un estudio de postproducción muy importante llamado Lipsync (The Brutalist) y de Richmond Pictures. La participación de Rumanía, aunque menor que la de Reino Unido, fue igualmente clave: allí los costes eran mucho más asumibles, lo que nos permitió llevar a cabo parte del proceso de postproducción de manera eficiente. Esta colaboración internacional no solo hizo viable la película a nivel económico, sino que también enriqueció el proyecto con distintos enfoques y experiencias que aportaron valor creativo y técnico a la producción.


La historia va dirigida a un público familiar, pero tiene un fuerte componente social al tratar temas como el mutismo, la familia ¿Cómo fue el proceso de selección de los distintos personajes, en especial a la pareja protagonista?
La historia está dirigida a un público familiar y cuenta con un fuerte componente social, por lo que el proceso de selección de personajes fue especialmente delicado y cuidadoso. El casting se trabajó de la mano de Conchi Iglesias, una profesional excepcional, que tuvo una tarea especialmente compleja en la búsqueda de Leo. Buscábamos niños y niñas que supieran lengua de signos, lo que supuso un gran reto, ya que el abanico de candidatos era mucho más reducido de lo habitual.


Tuvimos una enorme suerte al encontrar a Julia Sulleiro, una actriz con un talento extraordinario y un don natural para la interpretación. Desde el primer momento destacó por su sensibilidad, su capacidad expresiva y su conexión con el personaje. A partir de ahí comenzamos la búsqueda de Lou, y fue entonces cuando encontramos a Isak Férriz, un actor que nos había encantado desde su trabajo en Gigantes. Isak comprendió perfectamente que su compañera de fechorías era una niña que no solo se enfrentaba a un rodaje profesional, sino también a un proyecto que giraba completamente en torno a su personaje.

Los protagonistas: Julia Sulleiro e Isak Ferriz en una de las secuencias de la película

Isak demostró una gran empatía, entendiendo la responsabilidad del proceso y acompañando a Julia en todo momento. Entre ambos se creó una relación muy especial que traspasó la pantalla y se consolidó durante todo el rodaje. Isak se convirtió, en muchos sentidos, en un gran maestro y apoyo, mientras que Julia mostró una enorme valentía al dejarse llevar, confiar y crecer dentro de la experiencia. Esa complicidad y vínculo real entre los actores fue clave para aportar verdad y emoción a la historia.


El rodaje fue 100% en Galicia por decisión del director, ¿cómo fue el proceso de cierre de rodaje en el mar para las escenas en el barco y el resto de localizaciones?
Rodar en Galicia fue una apuesta plenamente coherente con el proyecto y con la mirada del director que quería reflejar el entorno natural donde él ha pasado los mejores momentos de su vida. Para llevarlo a cabo, contamos con el trabajo fundamental de Míriam Devesa y Verónica Pan, que se encargaron de todas las gestiones y coordinaciones con las instituciones de la zona, facilitando enormemente el cierre de permisos y la organización de las distintas localizaciones.


Las secuencias en el mar, especialmente las rodadas en barco, supusieron un reto logístico y técnico considerable. Este desafío se pudo resolver gracias al apoyo de las instituciones locales y a la colaboración de diversos profesionales y expertos de la Ría de Ferrol, que nos acompañaron y asesoraron en todo momento. Su conocimiento del entorno fue clave para afrontar con seguridad y eficacia las complejidades que conlleva rodar en el mar.


Otro elemento fundamental a tener en cuenta son las necesidades de alojamiento y manutención del equipo, ¿tuvisteis problemas?

Las únicas personas del equipo que venían de fuera fueron el director de fotografía, Borja López Díaz y la video asistente, Lucia Forner. Galicia, que cuenta con unos profesionales estupendos, por tanto, en términos generales, no fue necesario contar con un dispositivo amplio de alojamiento ni de manutención. En el caso de algunos que procedían de distintas comunidades dentro de Galicia, se llegó a un acuerdo mediante el cual la producción cubrió el alojamiento en Ferrol, centralizando así al equipo y facilitando la logística diaria. Esta organización permitió optimizar recursos, reducir costes y, al mismo tiempo, garantizar el bienestar del equipo, contribuyendo a un rodaje ágil y eficiente.

En el próximo artículo nos adentraremos en el rodaje de la película.

Míriam Rodríguez es productora en Zeta Studios. Tiene una amplia trayectoria dentro de la producción con experiencia en series y largometrajes. En 2016 fue nominada a los Premios Goya por la producción del cortometraje Extraños en la carretera (2016) de Carlos Solano.

Compartir :

Descubre los entresijos de la preproducción de Leo & Lou, la ópera prima de Carlos Solano. Míriam Rodríguez, productora de Zeta Studios, nos desvela cómo se fraguó este proyecto durante seis años: desde la búsqueda de financiación internacional hasta el complejo casting de una protagonista con conocimiento de la lengua de signos. Una lección de estrategia y perseverancia para hacer viable una película con alma.